Tierra de paradojas y de contradicciones

Todo país o cultura es en cierta medida un cúmulo de paradojas. La suma de las individualidades y grupos distintos por fuerza produce tendencias contradictorias. Pero nada, a mi entender, como los Estados Unidos. Yo la llamo “la Bella y la Bestia”: capaz de lo mejor y de lo peor. Llevo más de quince años viviendo en este país, y su naturaleza paradójica no deja de sorprenderme.

Empezando por el nombre que los propios estadounidenses dan a su país: “America”, como denunció el artista y arquitecto chileno Alfredo Jaar con sus instalaciones luminosas de Times Square en 1987, es más que un sólo país —es en realidad la totalidad de un continente:

Y siguiendo por muchas de las características sociales y culturales encontradas que caracterizan a los Estados Unidos.

¿Cómo es posible que en un país que genera tanta riqueza, en la que todo es tan abundante, y que se autodefine como “el país de las oportunidades”, exista tanta desigualdad y probreza? De acuerdo con el informe de 2014 del Centro sobre pobreza y desigualdad de la universidad de Stanford, la tasa de población por debajo del nivel de pobreza aumentó del 12,5% al 15% desde 2007 a 2012 (de 18% a 21,8% entre la población infantil).

¿Cómo es posible que un país que se autodeclara “la tierra de la libertad” y en el que las libertades de la persona se suponen sagradas, se articule en un sistema que recorta a muchos niveles las libertades individuales, y políticamente esté anclado en una maquinaria que promueve el bipartidismo, la oligarquía, y la constante intervención del dinero en el proceso político?

¿Cómo es posible que en un país en el que casi todas las personas son buenos vecinos y miembros activos de sus comunidades (según mi experiencia personal), en el que los valores cristianos promueven la caridad y el apoyo al prójimo, se fomente al mismo tiempo un tipo de undividualismo feroz —y que desemboca en tendencias y opiniones que son dañinas para muchos (deficiente control de armas, falta de apoyo a medidas sociales, enfrentamiento con un sistema de beneficios que ayuda a los más necesitados)?

La paradoja, en fin, se extiende al plano internacional. Los Estados Unidos son criticados, e incluso odiados, en muchos rincones del globo… y por todo: por lo que hacen y por lo que dejan de hacer. Y sin embargo ahí están: pese a las críticas, los Estados Unidos siguen dictando tendencias y parámetros en esferas tan diversas como la economía, la cultura, las artes visuales, los medios de comunicación, el pensamiento político, las relaciones internacionales…

Odiados, tal vez. Pero con un imperio de la pop-culture que se extiende sin cesar a través de sus programas de televisión, su música, sus películas, sus bases militares, sus portaviones, sus cadenas de comida rápida y los logos de sus equipos de deportes profesionales, que aparecen en las camisetas y las gorras que llevan los chavales en el lugar más insospechado del planeta.

 

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