¡Victoria por fin… pero con sufrimiento!

Respira el deportivismo. Ganó de nuevo el Dépor —sin fútbol brillante y con una buena dosis de esa suerte que nos había abandonado desde el funesto penalti contra el Villarreal. Pero vaya sufrimiento. En línea con esta segunda vuelta tan débil y desesperante. El primer gol fue una de las pocas acciones trenzadas en ataque de todo el partido, culminada por un Luis Alberto que mostró la sangre fría de un James Bond del área. El segundo gol fue un auténtico milagro: entró de rebote, tras un tiro al palo y un breve barullo en el área.

Pero esto es fútbol: el Dépor mereció ganar otros partidos y salió esquilmado. Hoy, no fuimos mejores que el colista pero nos llevamos los tres puntos. Y ya era hora.

Ambiente de gala en Riazor. Estadio lleno, con 25.000 espectadores empujando al equipo. (Antes, según la información de La Voz de Galicia se habían producido incidentes en el Paseo Marítimo al cargar la policía contra un grupo de hinchas deportivistas.) A continuación unas fotos del estadio enviadas por nuestro colaborador Balinger:

El equipo jugó todo el partido con el miedo en el cuerpo. Tenso, impreciso, nervioso. Fallones en los pases (¡incluso Lux!) e impacientes en la faceta creativa. Nuestra defensa salió tan tensa que ni se atrevió a jugar la pelota durante la primera media hora. En general, seguimos casi inoperantes en el juego ofensivo, incluidas las jugadas a balón parado (desde hace ya muchas jornadas no producen ninguna ocasión de gol).

El equipo salió con un 4-4-2 que pareció darle un poco más de fluidez por las bandas. Pero durante casi toda la primera parte, con excepción de los últimos diez minutos, le entregó el medio campo y la pelota al Levante, que tampoco supo hacer mucho con ella. Desde Riazor, Balinger apuntaba que Borges y Mosquera estaban posicionados muy atrás, veinte metros por detrás del ataque, dificultando el enganche entre medio campo y delanteros. Yo ya he dicho que a este equipo le falta un auténtico media punta, un enganche que libere a Lucas y Luis Alberto y engarce con Mosquera.

Para mí los mejores, a nivel individual, fueron Cartabia (cuando entró), Luisinho y Borges. El primero reactivó la banda derecha, desdoblándose con Juanfran y atacando con criterio y desborde. Luisinho estuvo sólido en defensa, y en ataque fue de los pocos a los que no pareció quemarle el balón en los pies. Borges cubrió mucho terreno y participó constantemente en el juego ofensivo, intentando ser ese enganche del que hablamos antes.

El Levante mostró muy poco. Me pareció desde el principio un poco resignado, agazapado atrás y en busca tan sólo de un empate. Tal vez los resultados previos de la jornada (victorias de Las Palmas y Gijón, y empates de Getafe y Rayo) habían tocado moralmente a su plantilla. Quizás se vean ya en Segunda.

Y aún así por momentos pareció que iba a ser uno más de esos equipos que se iba a ir de Riazor puntuando sin hacer prácticamente nada de nada —sólo orden y desgaste físico. Nos ha pasado a menudo durante esta segunda vuelta: equipos que producen poquísimo ofensivamente y desplegando muy poco fútbol puntúan (como el Valencia, el Granada, el Betis, el Málaga…) Una vez más, con una llegada, y un desajuste defensivo de la pareja de centrales, nos marcaron un gol: la debilidad defensiva crónica de este equipo durante los últimos tres meses.

Con estos tres puntos, el Dépor está prácticamente salvado. Tan importante era este partido. “Con dos empates nos llega”, comentaba Balinger, “pero esto es un sinvivir”. Totalmente de acuerdo. Que se acabe ya esta temporada, y que comience la planificación de la siguiente, con más experiencia técnica y directiva acumulada, y algunos millones de euros más en el presupuesto.

Deberíamos estar con cinco puntos más (el empate del Villarreal; las victorias tiradas por la borda en el último minuto contra Valencia y Málaga), viviendo tranquilamente en el medio de la tabla. Pero este equipo es así de imprevisible y azaroso.

Y aún así, que nos quiten lo bailado. Pese a todo, y dado que a los de abajo aún les quedan bastantes enfrentamientos directos, es muy probable que con 38 puntos, y el gol averaje, el Dépor esté salvado. Pero una victoria contra Las Palmas o Getafe confirmaría casi matemáticamente la permanencia.Y que decir ya de ganar en Balaídos… eso borraría todo este sinvivir en el que se ha convertido la segunda vuelta de la Liga.

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