América en pedazos

La portada del Daily News neoyorkino del pasado sábado 9 de julio presentaba la imagen de una bandera estadounidense deshilachada con un titular debajo que rezaba: “América por los suelos”, o “América en pedazos” (“America in Tatters”).

 

America in Tatters

Portada del Daily News, sábado 9 de julio

 

Esa edición del Daily News reflejaba el estado de ánimo del país tras los terribles acontecimientos de la semana del 4 de julio. Primero, las muertes a manos de agentes de policía blancos, mediante el uso indiscriminado de fuerza, de Alton Sterling en Baton Rouge (Luisiana) el martes 5 de julio, y de Philando Castile en un suburbio de Minesota el miércoles 6 de julio. Después, la carnicería del mismo jueves 7 de julio en Dallas (Texas), en la que un francotirador afroamericano (el ex-soldado Micah Johnson) asesinó a cinco policías blancos e hirió a otros nueve. (La ironía de esta matanza retaliadora es que tuvo lugar en una manifestación pacífica organizada por el grupo activista Black Lives Matter en respuesta a las muertes de Sterling y Castile.)

Objetiva, o racionalmente, estos hechos son la confirmación, una vez más, de que las diferencias raciales no se han superado en este país, a pesar de todos los avances sociales y legislativos que se han conseguido en los últimos cuarenta años. Obama dijo en el funeral de los policías en Dallas que “no estamos tan divididos como algunos sugieren”. Desde aquí, viviéndolo todo in situ, casi como un observador objetivo (aunque no puedo negar que nunca deja de afectarme mi condición de extranjero y de hispano) me da la impresión de que la afirmación de Obama tiene más de deseo que de realidad. Aún existe una intensa brecha racial en el país, y el odio y la rabia que han despertado los acontecimientos de la pasada semana lo confirma.

También pone en evidencia un problema que está y ha estado latente durante los últimos años: la problemática posición en la que se encuentra la policía norteamericana, que desesperadamente intenta legitimizar su posición a los ojos de todos los ciudadanos, pero lucha con una imagen popular dividida; esta oscila entre la representación que muchos hacen de ella como una fuerza represiva y racista (especialmente contra negros e hispanos), y la glorificación de los policías como héroes y auténticos pilares de la comunidad local y nacional (en grupos más conservadores).

Para mí, desde un punto de vista subjetivo, lo que ha hecho más daño en esta cadena de desgracias y violencia racial es el impacto psicológico y emocional del momento en el que sucedieron estos aconteciemientos. Salíamos del fin de semana del 4 de julio, momento de jubilosa celebración nacional. Pasamos de los coloridos y alegres desfiles en los que se enaltecen los valores comunitarios y nacionales, la imagen colectiva unitaria del país, a unos episodios de violencia que destruyen todo tipo de imagen mental de un país unido y solidario. Nos movimos todo el país mental y emocionalmente, en apenas unas horas, de la fiesta jubilosa al luto originado por una violencia irracional de corte racial.

“Rojo, Blanco y Sangre” titulaba en las páginas interiores el Daily News. Y después, se preguntaba un reportero, jugando con unas líneas del himno nacional, el “Star-Spangled Banner: “Es la tierra de la pistola, el hogar de las tumbas – ¿Cuándo nos hemos convertido en una nación llena de odio?” Nociones positivas como el sentimiento de orgullo, la satisfacción de la pertenencia a la entidad nacional, la exaltación de una triunfante historia colectiva, se vieron contrapuestos de inmediato a opuestos negativos como sentimientos de tristeza, pesimismo y fragmentación nacional.

No se puede menoscabar pues, pienso yo, la contraposición instantánea de imágenes patrióticas y unitarias en los desfiles y celebraciones del 4 de julio con la cadena de acciones que ha desembocado en un reguero de sangre los días después. Dicha yuxtaposición ha amplificado el impacto de estos acontecimientos, y ha llevado a un periodo de reflexión nacional de corte abstracto y filosófico, caracterizado con preguntas como ¿qué tipo de país los Estados Unidos son, y quieren ser? ¿Y como conseguir de una vez por todas achicar las diferencias ideólogicas y sociales que dividen a blancos, negros y hispanos en el país?

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2 comments

  1. América in tatters o ‘US in pieces’… Yo la yuxtaposición la veo entre lo peor y lo mejor, que es de lo que son capaces estos pollos…
    Pero siempre da gusto leerle, Sir…

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